A bright, modern laboratory with white walls and workstations, scientific equipment, computers, and shelves. A person in a lab coat is blurred, walking in the background. Large windows let in natural light.

Cero emisiones, máximo desafío: acústica en laboratorios de alta contención

El diseño acústico de entornos de laboratorio altamente contaminados plantea un reto único. Se trata de instalaciones en las que las sustancias peligrosas deben estar estrictamente confinadas, y los requisitos arquitectónicos —como espacios sellados, puertas de acero y cristal con cierre magnético y superficies duras y fáciles de limpiar— distan mucho de ser ideales para lograr tiempos de reverberación aceptables.

En las salas blancas utilizadas para la fabricación de equipos electrónicos sensibles, es esencial evitar cualquier tipo de contaminación. Esto se consigue normalmente mediante el uso de filtros HEPA (High-Efficiency Particulate Air) para excluir las partículas en suspensión. Por el contrario, en los laboratorios contaminados se utilizan filtros del mismo tipo para evitar que se escapen sustancias nocivas. Estos entornos también requieren una presión de aire negativa para contener las partículas, del mismo modo que las salas blancas utilizan presión positiva para mantener fuera los contaminantes.

Evitar el efecto «caja ruidosa»

Para mantener la presión del aire y la filtración, los laboratorios se construyen con estructuras densas y herméticas: paredes duras, secciones acristaladas y puertas de cristal con marcos de acero. Aunque son eficaces para la contención, estos materiales reflejan el sonido, lo que crea entornos ruidosos.

Los Estados miembros de la UE aplican normativas estrictas no solo sobre la manipulación de sustancias peligrosas, sino también sobre el diseño de las instalaciones para cumplir las normas medioambientales y de seguridad. Dadas estas limitaciones, la acústica debe tenerse en cuenta desde el principio del proceso de diseño. Sin un tratamiento adecuado, estas salas selladas pueden llegar a ser incómodamente ruidosas.

Un laboratorio moderno y luminoso con científicos trabajando en sus mesas. El equipo de laboratorio y los ordenadores están ordenados de forma impecable, y las paredes blancas están decoradas con motivos hexagonales azules. Las grandes ventanas permiten la entrada de luz natural.

Mientras que las salas blancas están diseñadas para mantener las partículas fuera, los laboratorios de alta contención se construyen para mantener las sustancias nocivas dentro.

Integración acústica inteligente

Debido a las restricciones en las fijaciones mecánicas, los paneles acústicos suelen pegarse directamente a los techos, sorteando la iluminación, los cables y la ventilación. Los techos acústicos se combinan con absorbedores de pared de alto rendimiento para reducir los ecos fluctuantes.

Los planos arquitectónicos guían la colocación y la cantidad de absorbentes necesarios para lograr tiempos de reverberación óptimos. Durante la instalación, los perímetros de los paneles deben sellarse con materiales resistentes al agua, al vapor y a los productos químicos.

Por qué la fórmula de Sabine no funciona aquí

A la hora de planificar los tratamientos acústicos, es importante tener en cuenta que los tiempos de reverberación reales en estos entornos suelen diferir significativamente de los previstos por la fórmula de Sabine. Esto se demostró en pruebas realizadas en un pequeño laboratorio (58 m³) con paredes, suelo y techo de hormigón, y sin paneles absorbentes instalados. La sala, de solo 3,2 metros de ancho, presentaba tiempos de reverberación casi el doble de los calculados.

Esta discrepancia se debe a que la fórmula de Sabine asume un campo sonoro perfectamente difuso, lo que rara vez ocurre en laboratorios simétricos y de alta contención. Los modos de sala (ondas estacionarias que prolongan la reverberación) pueden desarrollarse fácilmente, y los ecos fluctuantes son comunes debido a las superficies paralelas.

Estos hallazgos se utilizaron para extrapolar los tiempos de reverberación en tres laboratorios de diferentes tamaños. En el más grande (315 m³), la reverberación alcanzó hasta siete segundos.

Gráfico de barras que compara los valores RT60 previstos y medidos para laboratorios pequeños, medianos y grandes; los valores previstos son inferiores a los valores medidos para todos los tamaños de laboratorio.

Moraleja: en casos como este, no se debe confiar en los tiempos de reverberación calculados con la fórmula de Sabine.

La solución adecuada para espacios críticos

Para garantizar espacios de trabajo seguros y funcionales, es esencial contar con techos acústicos y paneles de pared. En los laboratorios de alta contención, la comunicación clara es fundamental.

Ecophon Hygiene Labotec™ Ds C1* está diseñado específicamente para estos entornos exigentes. Ofrece un sistema de techo de cobertura total con bajas emisiones de partículas y resistencia a la limpieza en húmedo y la desinfección. Con solo juntas verticales, minimiza los puntos de acumulación de suciedad, lo que lo hace ideal para laboratorios donde la higiene y la seguridad son primordiales.

Este texto se basa en el artículo «La otra cara de la moneda de las salas blancas: diseño acústico de laboratorios de alta contención», de Alex Krasnic, acústico sénior.

 


*El producto se ha actualizado y ahora está disponible con un nombre diferente: Ecophon Hygiene Protec™ Ds.